La última vez en tech tips (consejos prácticos), hablábamos acerca de problemas relacionados con una inadecuada irrigación, lo cual suscita dudas en cuanto al modo de irrigar cultivos de la forma apropiada. Existen varias opiniones sobre cuál es el mejor método, todo depende del productor con el que usted hable. Algunos se consideran productores “de tierra seca” y otros, por su parte, “de tierra húmeda”: cualquiera de estas modalidades puede funcionar correctamente para el productor que la emplee. No obstante, a continuación le presentamos ciertas recomendaciones básicas que le ayudarán al decidir cuándo irrigar.

 invernadero de riego
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Cuándo irrigar

Saber cuándo irrigar es de vital importancia. Un buen indicador para ello es el color del sustrato de cultivo al secar. Cuando un sustrato con base de turba de sphagnum se seca, el color de su superficie cambia del marrón claro al canela, lo cual es clara señal de que se trata del momento adecuado. A manera de prueba, tome un poco de sustrato y apriételo. Si al abrir su mano no sale agua o sólo algunas gotas y el sustrato se fragmenta, su grado de humedad es el idóneo para irrigar. Recuerde que tanto el tipo de cultivo como la hora, la estacionalidad y el clima, resultan factores importantes para determinar cuándo irrigar.

Otoño e invierno

Debido a que el día se va haciendo más corto desde entrado el otoño hasta el invierno, las plantas pasan por una fase de desarrollo menos activa y requieren menos agua; por lo tanto, el sustrato se seca mucho más lentamente. En este caso, sólo deberá irrigarse temprano por la mañana y cuando el sustrato se encuentre bien seco. Esto evitará enfermedades foliares y permitirá un cierto grado de secado en la superficie del sustrato. Aunque la superficie del sustrato muestre un color canela y la planta comience a marchitarse avanzada la tarde, evite irrigar: la humedad aumenta al atardecer, entonces las plantas no se marchitarán y el follaje no estará húmedo por la noche. Irrigue al siguiente día por la mañana.

En invierno, la humedad relativa suele ser más alta, pues los invernaderos están cerrados y el intercambio de aire es menos frecuente. Incrementar el flujo de aire en un invernadero limitará la formación de vapor en las hojas y alejará el aire húmedo de la bóveda y de la superficie del sustrato. Lo anterior incrementará la velocidad de secado del mismo y reducirá la probabilidad de enfermedades.

Primavera y verano

Irrigar durante el último mes de la primavera y el primero del verano difiere mucho de hacerlo en otoño e invierno. A lo largo del día, tanto la intensidad del sol como el intercambio de aire con el exterior, la temperatura y la etapa del desarrollo en que se encuentre la planta, repercuten en la velocidad de secado del sustrato. Durante los largos y soleados días del fin de la primavera, se puede irrigar casi a cualquier hora del día, pues el follaje y el sustrato se secan rápidamente. Sin embargo, en clima nublado y lluvioso, será mejor hacerlo la mañana siguiente para que el follaje pueda secarse antes de que caiga la tarde. Aunque el color de la superficie del sustrato sea canela a la mitad del día, será mejor esperar e irrigar por la mañana.

Cuánta agua aplicar

La finalidad es saturar el sustrato en cada recipiente. Si se trata de aplicar agua a un cultivo, hay dos maneras de hacerlo: la primera es mediante una irrigación superficial, de bajo volumen, en la que se aplica una pequeña cantidad de agua en intervalos frecuentes, de modo que el sustrato no se sobresatura. La segunda es mediante una irrigación a fondo, hasta el punto en que salga una pequeña cantidad de agua por los orificios de drenaje de cada contenedor. Ambas técnicas tienen sus ventajas y desventajas. No obstante, para que cualquier método de irrigación funcione, el sustrato debe estar completamente seco entre irrigaciones.

Busque nuestra siguiente publicación de consejos del Departemento de Servicios al Productor, en donde hablaremos de aplicación de agua y de medidas correctivas para situaciones de secado irregular: Técnicas apropiadas de irrigación – Parte 2